Aún me encuentro sin palabras, no sé si lo he mencionado antes, este año en #Best-Romance (Goodreads) ganó Happy Place de Emily Henry, pero ESTE LIBRO estuvo NOMINADO y absolutamente NO TIENE NADA QUÉ ENVIDIARLE al ganador.
Totalmente.Okay. Entonces...comencemos con esta historia, PERO ANTES reproduce Slipping throught my fingers en el cover de Declan Mckenna, ponte cómod@ y solo relájate porque esta es una historia muy {DEMASIADO] bonita.

A veces, llega el peor día de tu vida y tienes que descubrir cómo vivir después.
Entonces Clementine idea un plan para mantener su corazón a salvo: mantenerse ocupada, trabajar duro, encontrar a alguien digno de amar y tratar de acordarse de perseguir la luna. El último es tonto y obviamente metafórico, pero su tía siempre le decía que se necesitaba al menos un gran sueño para seguir adelante. Y durante el último año, ese plan se ha desarrollado sin problemas. Principalmente. La parte del amor es difícil porque no quiere acercarse demasiado a nadie; no está segura de que su corazón pueda soportarlo.
Y entonces encuentra a un hombre extraño parado en la cocina del apartamento de su difunta tía. Un hombre de ojos amables, acento sureño y gusto por los pasteles de limón. El tipo de hombre del que, antes de todo, se habría enamorado perdidamente. Y podría volver a hacerlo.
Excepto que él existe en el pasado. Hace siete años, para ser exactos. Y ella, literalmente, vive siete años en su futuro.
Su tía siempre decía que el apartamento era un apuro en el tiempo, un lugar donde los momentos se mezclaban como acuarelas. Y Clementine sabe que si deja caer su corazón, estará condenada.
Después de todo, el amor nunca es una cuestión de tiempo, sino una cuestión de timing.
Una publicista de libros con exceso de trabajo y un futuro perfectamente planeado se topa con un problema cuando se enamora de su compañero de cuarto temporal... solo para descubrir que él vive siete años en el pasado, en esta nueva novela ingeniosa y sabia del autora más vendida del New York Times, The Dead Romantics.
¿Cómo es posible que un libro tan romántico, reflexivo, con un personaje del que te enamoras de inmediato...también te haga llorar? Es decir, WHAT? WHY? Aún sigo sin entenderlo...tal vez es porque es uno de esos libros que te arranca el corazón y cuando lo terminas, te quedas mirando el techo pensando QUÉ VOY A HACER CON MI VIDA. Sí, exactamente igual que el meme.La sinopsis de por sí ya dice mucho de la historia, pero por si no queda claro: esta es la historia de Clementine, una publicista muy buena en su trabajo, y que no tiene mucho tiempo para el amor. De hecho, la cosa-del-amor no se le da muy bien ya que prefiere no desarrollar conexiones muy cercanas con sus parejas (sip, problemita aquí). Además, su tía, con la que viajaba todos los años desde que era pequeña, acaba de fallecer y le ha heredado su departamento en el Upper East Side. Un departamento que es como una puerta en el tiempo porque a través de este se pueden viajar siete años atrás, no intencionalmente, sino mágicamente. Y es en uno de sus no mejores días en el que ella, accidentalmente, termina siete años atrás, cuando su tía aún estaba viva, cuando ella era inmensamente feliz y... entonces un extraño la despierta.
No voy a negar que con la parte del viaje en el tiempo ME COMPRÓ, porque quién no ama los viajes en el tiempo, ¿cierto? (Ejem: ¿Outlander?) ¡Son lo mejor!, especialmente cuando se busca un cambio en la vida. Lo que sucede aquí es que nuestra prota, Clementine, NO ES EASY-GOING, quiero decir, tampoco es gruñona o estresada (y si lo fuese no tendría nada de malo, por cierto). Pero MI PUNTO ES QUE es una una mujer de 29 años con los pies bien puestos sobre la tierra, es muy responsable, honesta, franca y trabajadora... por lo que te puedes estar preguntando: ¿Y entonces cuál es su problema? Su tía murió. Y ella era tan viva, tan alegre, hacía cosas como bailar bajo la lluvia, tomar vino y vivir la vida...hasta que dejó de hacerlo cuando se tomó todas las pastillas y no despertó más. Y Clementine no entiende cómo no pudo verlo, cómo no pudo ver que al lado de su tan alegre y vivaracha tía había un monstruo llamado depresión que nunca la dejó.
Y entonces, amig@ lector, entiendes porque nuestra prota está triste, pese a que tiene un buen sueldo, un gran trabajo y las mejores amigas. Porque a veces incluso cuando parece que tenemos todo lo que queremos y que deberíamos ser felices, nos sentimos tristes.
Podría profundizar más aquí, pero realmente VALE LA PENA QUE LO LEAS EN EL LIBRO.
Sigo.
Y es así que aparece mi nuevo novio literario: IWAN (APLAUSOS POR FAVOR)
¿Cómo describirlo? Pues, de acuerdo al libro, es la cosa más linda que puedas imaginar y claro tiene los ojos grises y el cabello caoba.
"No te atrevas a moverte," chasqueé los dedos y el se congeló
Y lentamente levantó sus manos de nuevo. "Okay... pero tengo una nota?"
"Dámela, entonces."
"Me dijiste- me dijiste que no me mueva?"
Lo miré molesta.
Él aclaró su garganta. "Puedes sacarlo por tu cuenta. Bolsillo izquierdo atrás"
"No estoy sacando nada"
Me dio una mirada exasperada
Oh. Cierto. Le dije que no se moviera. "...Bien." Cuidadosamente me acerqué a él y comencé a alcanzar su bolsillo izquierdo trasero...
"Y aquí encontramos un raro espécimen masculino en lo salvaje," él comenzó a narrar -en un terrible acento australiano, por cierto. "Cuidado. A él se le debe acercar con precaución para no molestarlo fácilmente..."
Le volví a dar otra mirada molesta"
Y es precisamente desde que lo conoces... que irremediablemente TE ENAMORAS. Así no quieras, así digas es muy pronto, así digas es solo el principio, así te digas una y otra vez que apenas si lo conoces un capítulo. Escúchame: NO IMPORTA!
"Todavía me estoy yendo," él añadió rápidamente, manteniendo sus manos juntas en súplica, "pero olvidé mi cepillo de dientes, en realidad."
Fruncí el ceño. "Oh."
"Podría ir a buscarlo?"
Acomodé mi bolso sobre mi hombro de nuevo. "Como lo pediste tan amablemente..." Me moví hacia un lado de la puerta y dejé que ingresara al departamento. Él aún tenía su mochila colgada en su cuerpo, el ticket del aeropuerto aún estaba en ella. Fue al baño a sacarla mientras yo permanecía cerca de la sala, limpiando mis cutículas. Él volvió triunfante con el cepillo en su mano.
Tal vez cuando él vuelva a su tiempo, yo volveré al mío, pensé.
"Es algo raro," dijo, moviendo su cepillo, "pero tengo que tenerlo."
"Soy algo quisquillosa con el mío también. Tiene que tener unas pequeñas gomas en los costados," concordé ausentemente, antes de recordar que supuestamente iba a llamar a seguridad porque él había, de hecho, vuelto. Pero él había vuelto por su cepillo de dientes...
"Oh, el que masajea tus encillas?" preguntó. "Esos son buenos."
"Y odio cuando alguien sugiere que usas uno de los que ellos usan pero que no han usado -no es lo mismo."
Él lanzó sus manos hacia arriba. "Cierto? No es lo mismo! De cualquier manera, ahora que tengo mi cepillo de apoyo emocional, me voy. Y si dejé alguna cosa más, puedes enviarlo aquí..."
¿Acaso no es LINDO? Obvio que sí. Y es solo el comienzo del libro!!!
Además de ser como un rayo de sol, Iwan, quien está siete años atrás, está en sus casi 26 años y recién graduado, vino a la ciudad porque quiere ser cocinero. Había intentado ser abogado antes, pero no era lo suyo. [Hago un paréntesis aquí para señalar que Iwan demuestra que se puede estudiar algo que amas incluso si no fue tu primera opción y la edad no es relevante, ajá, o sea no es un pinshe prototipo de millonario empresario].
Clementine lo deja quedarse porque, pese a que su abuela le advirtió que aquellos que conoce en el departamento cuando este viaja nunca se quedan, ella tiene la esperanza de que capaz, tal vez, puede volver a verla, quien esa línea temporal todavía está VIVA!
Y entonces Iwan y Clementine pasan el fin de semana juntos: charlando, comiendo y conociéndose. Es uno de los momentos más dulces y reconfortantes de toda la historia ver cómo él demuestra genuino interés en ella, cómo le demuestra que, en realidad, ella no es aburrida ni mucho menos sosa, sino que tiene otras pasiones. En esta parte me recordó un poco a Nora de Book Lovers porque Clementine se ve casi de la misma manera que ella: una workaholic, adicta al trabajo y sin sentimientos.
Por varios capítulos, la historia se sostiene en preguntas y reflexiones: ¿por qué escogiste ese empleo? ¿Por qué decidiste ser publicista? ¿Qué es lo que más te gusta? Y demás...
"Hay una vacante en un muy famoso restaurante y yo quiero ingresar."
"Como cocinero...?"
Estaba completamente serio cuando dijo, "como un lavador de platos"
***
Me negué. "Te puedo asegurar que he bailado antes."
"Pero no conmigo."
No.
Y -a pesar de su insistencia- esto era un poco aterrador, pero no porque era algo nuevo o espontáneo. Era aterrador porque yo quería hacerlo, y los West nunca hacemos cosas espontáneas. Esa era mi tía. Y aún así... aquí estaba, levantando mi mano para alcanzar la suya..."
***
"Lemon? Estoy de vuelta," dijo, escuchaba sus pasos cerca.
"Aquí!" Respondí, intentando no entrar en pánico. "Estoy -umm- en la bañera!"
Sus pasos se detuvieron de repente. "O-oh!"
Di un respingo. Bien hecho, Clementine, pensé para mí misma. Podrías haber dicho solo no vengas. Mi orejas se enrojecieron avergonzada. "No lo hagas raro!"
Él farfulló. "No lo estoy haciendo raro, tú lo estás haciendo raro!"
"Tú lo hiciste raro primero!"
"Yo no dije nada!"
"Dijiste Oh"
"Debería haber dicho algo diferente?"
Enterré mi rostro en mis manos. "Solo -solo ignórame. Voy a ahogarme yo misma en la bañera. Adiós."
Y sí todo mágico hasta que cuando llega el lunes y Clementine regresa de trabajar e ingresa al departamento...Iwan ya no está y eso significa que nuestra prota ha regresado a su línea temporal e Iwan al suyo.
Clementine intenta una y otra vez volver a Iwan, pero como lo señalé al principio, el único que decide cuándo hacerlo es el mágico departamento. Pasan entonces semanas sin que nuestra prota pueda volver y si, TODO ES SUPER TRISTE porque pese a negarse en un principio, no encuentra ningún Iwan-chef-lavador de platos en Google. Y para el COLMO no le preguntó ni su apellido. Re-frustrante.Dear Lord!
Aún así, pese a nuestro sufrimiento colectivo, la vida sigue y Clementine tiene una importante reunión con un chef super famoso que quiere lanzar su libro. Y como nuestra prota es parte del team leo-en-el-último-momento, porque sus amigas le dijeron desde el inicio del libro que lea un ensayo de este Chef, que es súper importante, qué anda date el tiempo...y Clementine lo lee de camino al trabajo. Y resulta ser que el artículo está escrito con pasión y amor por la comida, de hecho, es muy bueno y ella queda ENCANTADA. Intenta ver si hay algo más al final, como una nota o etc., pero solo hay una foto...
No KEVIN, NO ESTOY BROMEANDO! Es una foto de nuestro IWAN! Así es, todo lo que la rodeaba en la ciudad era Iwan, porque al ser un cocinero famoso y estar a punto de abrir su próximo restaurante había afiches, chicas hablando de él en el metro... incluso al inicio de la historia Clementine y sus amigas fueron a almorzar a SU restaurante!Definitivamente, el mundo es un pañuelo.
Mientras yo gritaba a mi libro toda emocionada, Clementine se armaba de valor para ingresar a la reunión y para su malísima suerte llega tarde, cuando todos ya están dentro de la sala. [Frustrating-mood] Y entonces, cuando ingresa se topa con los ojos grises MÁS HERMOSOS que puedan existir, según yo obvio, y ahí está nuestro IWAN, todo un Chef.
Luego del saludo, nuestra prota no está segura de si la reconoce o no, dado que ella solo viajó una vez al pasado, hace siete años y pues, ahora él está muy ocupado y … diferente. Al exponer lo que él quiere de la editorial, se muestra muy confiado, sabe de lo que está hablando y definitivamente no luce como el muchacho de hace siete años, al mismo tiempo... ya no hay esa pasión con la que hablaba de la comida...
"James?" su agente literario lo llamó.
"Yendo," respondió, y comenzó a acercarse a la puerta, pero al pasar, se inclinó sobre mí, y pude captar un poco de su costosa colonia, olor a bosque y al mismo tiempo cortante, y susurró en una profunda y deliciosa voz, "Fue bueno volver a verte, Lemon"...
Sí, James Iwan Ashton la recuerda.
Y para el colmo, luego de la presentación, unos días después, les llega el correo indicándoles que no pasaron a la siguiente ronda. [Contexto: como Iwan es un Chef muy talentoso y reconocido hay varias editoriales detrás de su trabajo y muchas se mueren por publicar su libro, entonces él ha organizado como un ¿concurso?, en donde las editoriales van pasando ronda tras ronda... en fin, lo que la gente con dinero hace, ¿cierto?] Igual amo a Iwan.
Luego de esa derrota, Clementine, de nuevo en uno de sus días malos, vuelve a su departamento solo que al abrir la puerta...YA, ya sabes a quién se encuentra, ¿no? Sí, al Iwan de siete años atrás!! Esta vez, ya sin dudas lo abraza y hasta... bueno, se dan su primer beso.
Ah. Honestamente, cada vez que va a pasar eso, me refiero a volver al pasado y reencontrarse con Iwan, yo sentía que mi corazón crecía un poquito más por este chico. Por ese chico que llego sin nada, con unas ganas de comenzar desde abajo y ser grande... Y que lo logró, pero ¿ a qué costo?
Volviendo, Clementine le va comentando el caso, sin decirle que de quien hablan es de él, claro. E Iwan le aconseja que si ella quiere que las cosas cambien, debe ir a por ello, no tiene nada que perder, ¿no? Y nuestra prota hace exactamente esto, aunque antes de irse, esta vez le dice que no sabe si volverá inmediatamente, pero le dice que lo hará (incluso si no está segura) porque sabe que se ha enamorado.
Regresando al presente, cuando sale del departamento, Clementine se cola en el restaurante de Iwan y casi casi cuando la están sacando del restaurante, se encuentra con él. Ella le increpa ¿por qué no nos has escogido? Es decir, si su equipo fuese mediocre, ella lo entendería, pero su mejor amiga, Drew, quien está a cargo del proyecto es super competente y lo demostró en la presentación, además, la editorial le está ofreciendo lo mejor de lo mejor. Por lo que, ella llega a la conclusión de que Iwan no quiere trabajar con ella debido a... ella.
Iwan, quien para ese momento está un poquito sorprendido y avergonzado, le dice que en realidad, pensaba que ella no quería trabajar con él. Y es aquí en donde yo digo: Hombres.
Noo. Mentirita. Es bromita no más.Luego de esa confrontación, queda claro que hay algo pendiente entre estos dos. Recuerdo que yo no entendía muy bien cómo afectaba los viajes de Clementine al pasado al Iwan del futuro. Es decir, si ella viajaba esta noche al pasado, lo que sucedía era que ella creaba un nuevo recuerdo al Iwan del presente?
Pero no podía estar más equivocada. Si, al leer el libro, sienten lo mismo, no hay de qué preocuparse, en realidad, todo al final logra acomodarse y lo llegas a entender.
Lo que YO NO ENTIENDO, es cómo estos dos podían mantenerse tan serenos el uno con el otro en el presente. En serio, yo si fuese Clementine, hubiera abrazado a Iwan, no sé, le hubiera dicho CUÉNTAME QUÉ PASÓ HACE SIETE AÑOS, ¿Qué hiciste cuando de repente desaparecí? ¿Me esperaste? ¿Me volviste a ver? Y, por encima de todo, la pregunta más importante es: ¿Por qué no me buscaste en el presente?
Con todas esas dudas, Clementine logra que su equipo vuelva a estar en la ronda por el libro de Iwan. Y es así que ambos vuelven a encontrarse e interactuar. ¿Recuerdan cuando les dije que él ya no era el muchacho de 26 años? Bueno, pues la historia profundiza más en eso, Iwan es más serio, ordenado, la luz de joven pícaro y divertido de antes no es que se haya extinguido, pero sin duda ahora es... ¿más adulto? Y estresado, luce muy estresado, algo cansado, como si hubiese perdido un poco de su pasión y brillo mientras intentaba alcanzar sus sueños.
Y esta es la parte triste del libro. Porque la autora te muestra el pasado y la versión actual de Iwan. Creo no hay alguien quien no se pueda enamorar de Iwan al principio, al ser tan dulce, lindo y divertido, es casi imposible y luego, cuando lo vuelves a encontrar en el presente, tal vez, una parte de mí esperaba... ¿verlo igual?
Pero he ahí el punto, ¿sabes? La vida nos cambia, nos moldea, nada permanece eterno, cómo dice la canción de Florence and the machine en Landscape:
'Cause she's just like the weather, can't hold her together
No puedes esperar que una persona no cambie, es simplemente imposible. Y, cuando ves a este actual Iwan, yo no podía evitar preguntarme si ese cambio fue por algo que pasó hace siete años. Quiero decir, capaz, Clementine terminó las cosas mal o él se cansó de esperar o se hartó de ser abandonado, porque recordemos que nadie controla los viajes entonces no hay fecha de llegada ni de ida. Y dentro de tanta duda... él le dice que sí sabe sobre los viajes.
Y yo de WTF. ¿Qué? Espera, entonces Iwan sabía de los viajes Y NO FUE A BUSCAR A LA CLEMENTINE DEL FUTURO?
Sí, aunque todo parezca un poco exasperante ahora. Respira. Todo tiene una buena explicación, lo prometo. Este libro es como una montaña rusa, sube y baja, sube y baja, y cuando crees saberlo todo (por que sí hay partes que uno llega a esperar), pum, la autora te sorprende porque en realidad no viste venir que, ja, la amiga a quien la tía de Clementine le alquiló el departamento era en realidad la mamá de Iwan, la misma mujer de quien su tía Anallea se enamoró cuando hizo el viaje de siete años.
[Alerta spoiler]
Lo que tampoco ves venir es que ese verano que Iwan se hospedó en el departamento, la Clementine de ese tiempo y su abuela estaban de viaje por Europa, y cuando él se estaba mudando a su departamento con sus amigos, justo cuando estaba tomando el taxi... otra persona se sube apresuradamente.
¿Sabes quién?
Sí. Clementine de 22 años, quien estaba insegura de qué hacer con su vida, a qué aplicar ahora que había terminado la universidad. Y, entonces, para ella el Iwan del taxi es un extraño quien le hace la plática y cuando ella le dice que en realidad no está muy segura de qué camino seguir, él le dice que si le gustan los libros debería ver oportunidades por ese lado.
Y... así es señores, señoritas y todos, es Iwan quien guio a Clementine al trabajo en la editorial.
[Fin del spoiler]
Solo me queda decir que este libro vale totalmente la pena amanecerse, es en sencillas palabras HERMOSO. Creo que enamorarse aquí es lo más fácil, pero al mismo tiempo agridulce. Porque los personajes crecen, cambian, mejoran y se dan cuenta de sus errores y también de lo que necesitan.
Iwan se da cuenta que sí, ha conseguido todo lo que quiere, pero que si sigue en ese camino tan exhausto, lo único que va a conseguir es burn out. Y Clementine, sí tiene lo que para algunos puede parecer el trabajo perfecto y un bonito lugar para vivir, pero en realidad ella solo se está moviendo como un carro en piloto automático.
Este es el perfecto escenario para hacerte reflexionar un poco. Uff. En serio que queda mucho pan por rebanar. Espero que le puedan dar una oportunidad.
Tschüss